Beneficios de complementar ejercicios


...

23 de Junio de 2016 a las 16:26

El complemento de ejercicios de distinta índole, nos ayudarán a tener un estilo y calidad de vida más equilibrada, sana y completa. Es por esto que acudimos a nuestro personal Coach Sebastián Aboitz, quien además es profesor de Karate-Do Tradicional, es tercer dan en el estilo Shotokan y competidor en la misma disciplina. Actualmente enseña en su academia y se prepara constantemente para sus próximas competencias. Ha congeniado su amor por viajar y conocer distintas culturas con su mayor pasión, las artes marciales, viajando a competir y a perfeccionarse a más de 7 países y compitiendo en tres torneos panamericanos y un campeonato mundial. Se preocupa de aprender y perfeccionarse constantemente para motivar de la mejor manera posible a sus alumnos. En base a toda su experiencia se atrevió a escribir un artículo sobre el complemento de los ejercicios y cómo influyen en la vida diaria y en el deporte.

¡Disfrútenlo!

La importancia de ejercicios complementarios en el día a día

Siempre que hablamos de algo complementario tenemos que especificar qué es lo que se está complementando, en otras palabras, qué es lo que se quiere completar; por ejemplo, si yo entreno para correr los 100 metros planos, voy a querer correr lo más rápido posible, y de esta manera, todos los ejercicios que no consisten en correr pero que me hacen correr más rápido, ya que mejoran mi postura o mi técnica de carrera, son los ejercicios complementarios al entrenamiento de los 100 metros planos. En este sentido, en primer lugar debemos definir cuál es el fin que queremos perseguir y, en base a eso, ver cuáles son los ejercicios que complementan (o completan) mejor ese fin.

Dicho esto, es innegable que hay ciertas características ligadas a la actividad física que nos ayudan a todos. Estos beneficios pueden ser tipificados en dos grandes grupos, los beneficios físicos y los beneficios mentales o cognitivos. Los primeros se relacionan directamente con la percepción de nuestro cuerpo y el uso que le damos a éste, en otras palabras, tienen que ver con tareas que involucran a nuestro cuerpo y sus capacidades, tales como subir las escaleras, cruzar la calle sin tropezarnos o atajar un vaso que se cae. Los últimos están ligados a cómo vemos y percibimos el mundo que nos rodea y a cómo procesamos la información que recibimos día a día, como por ejemplo, resolver problemas en el trabajo, armar puzzles, entender lo que nos quieren comunicar y solucionar de forma efectiva las complejidades que nos arroja la vida. A pesar de que los estamos clasificando en dos grupos distintos, están íntimamente ligados.

- Beneficios físicos

Cada tipo de ejercicio reporta beneficios distintos; de ésta manera los ejercicios orientados a trabajar el sistema cardiovascular mejoran la irrigación sanguínea, haciendo que llegue oxígeno a todo el cuerpo. El corazón bombea sangre con más fuerza, los vasos y capilares empiezan a trabajar mejor, entregando de manera más eficiente los nutrientes que las distintas partes del cuerpo necesita para funcionar de manera óptima. Dentro de éste grupo de ejercicios están el running, bicicleta, elíptica y natación, por mencionar algunos.  

Por otro lado hay entrenamientos más orientados a desarrollar la musculatura. Estos ejercicios ayudan a fortalecer los músculos que nos hacen funcionar en el día a día, de modo que si entrenamos de forma correcta podemos realizar movimientos y tareas cada vez más complejas y difíciles. Por otro lado, arman nuestra estructura lo que permite tener mejor equilibrio, mejorar nuestra postura e incluso prevenir lesiones, ya que  se empieza a desarrollar la motricidad, coordinación y fuerza necesaria para realizar movimientos de manera correcta, utilizando músculos que evitan hacer malos movimientos que nos pueden proteger articulaciones tan complejas como la columna, las caderas, las rodillas o los hombros. Además, si se fortalece suficientemente la musculatura, se le quita estrés a los ligamentos y los huesos, previniendo esguinces, torceduras y luxaciones. Aquí encontramos ejercicios como las pesas, los abdominales isométricos (ejercicios desde la posición de plancha), el trabajo de la zona media (abdominales, dorsales, lumbares, etc) y el entrenamiento con electroestimulación muscular, entre otros.

Es importante entender que estos dos grupos de ejercicios no son excluyentes y existen tipos de entrenamiento que trabajan tanto el sistema cardiovascular como la musculatura. Por otro lado, todos estos tipos de entrenamiento también ayudan a mejorar, en mayor o menor medida, aspectos del sistema nervioso central que son cruciales para desenvolverse de forma óptima en el día a día, como la coordinación,  la reacción o los reflejos, la estabilidad y el equilibrio.    

- Beneficios mentales o cognitivos

Existen diversos estudios que han encontrado una relación directa entre la actividad física y la reducción del stress, la disminución de cuadros depresivos y ansiosos. También se sabe que mejora el rendimiento intelectual en personas que realizan actividad física; personas que se ejercitan regularmente ven menos deterioradas sus capacidades cognitivas a través del tiempo y a una edad avanzada.

Se ha comprobado que durante y después de realizar actividad física, tanto ejercicios cardiovasculares como musculares, se liberan neurotransmisores como la endorfina, relacionada a la sensación de bienestar y de relajo, la dopamina, vinculada a estados de alegría, a la motivación y a la memoria, y la serotonina, ligada a la regulación de los estados de ánimo y del sueño, regulando nuestro reloj interno. Además, tanto la dopamina como la serotonina ayudan a regular la secreción de cortisol, hormona que se libera cuando nos sentimos estresados y que afecta directamente a nuestro sistema inmunológico; es por esto que cuadros de estrés y de depresión están asociados a sistemas inmuno deficientes.

Si sumamos que hay una mejor irrigación sanguínea cargada con más oxígeno y nutrientes (la cual llega al cerebro), además de los neurotransmisores que se liberan, mejorando capacidades cognitivas como la memoria y la motivación, vemos que inevitablemente mejora el rendimiento de nuestro sistema nervioso y previene aflicciones tan comunes como lo son hoy en día la depresión, los trastornos de ansiedad y el estrés. Naturalmente, nuestro estado de ánimo cambia y, por ende, nuestra actitud.

De todo esto podemos concluir que el ejercicio no sólo reporta mejoras a nivel físico, también nos ayuda a desenvolvernos mejor con las personas que nos rodean y a vivir el día a día de forma más armónica y asertiva.


 Compartir por email